MENU DEL BLOG LITERARIO

Mostrando entradas con la etiqueta Ensayo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ensayo. Mostrar todas las entradas

sábado, 9 de enero de 2016

EL RITMO INTERIOR (2015): EL TRÁNSITO DEL ÍNTIMO SILENCIO EN LA OBRA DE EUGENIO PADORNO. .



 Diego Mille Notario
        

Realizar un acercamiento al silencio en la obra de Eugenio Padorno, desde los presupuestos esbozados en Una ética en la estética.  Anotaciones sobre el pensar y el vivir en poesía de Eugenio Padorno[1], en el que traza la confección de su estructura textual como un conjunto azaroso de factores que le permitía alcanzar a su escritura “el mostrarte del pensarte y el vivir en poesía en un decir sutilísimo”[2] es un imperativo poético para aclarar el tránsito del íntimo silencio en la obra de Eugenio Padorno.

Despojado el texto de los signos de puntuación, el lector se enfrenta a una nueva apreciación de sus principios y de la concepción de una nueva realidad en el individuo, en contraposición a la norma que establece la correlación entre el hablante y el oyente[3], centrando Eugenio Padorno la mayor fuerza de su voz en el elocutio, en el que busca la mayor expresividad retórica. El deleitare absorbe el fastidium y el tedium, cultivando la densidad y el efecto en el texto poético.

Aceptando, como dijo el poeta Joan Margarit[4], que la lectura del poema requiere un esfuerzo por parte del lector, Eugenio Padorno establece en su ritmo interno una de las premisas que van a sustentar la estructura poética y, por ende, el discurso. Quizás, la influencia de los formalistas rusos es la base argumental para desplazar al autor hacia el mensaje[5], admitiendo que el concepto mímesis no va a imperar en el texto literario, sino que la mayor fuerza del discurso poético va a recaer en el concepto de literaturnost o literariedad. Con este argumento, Eugenio Padorno establece en su obra que no importa el contexto del mensaje, sino la necesidad de expresar aquellas características que hacen que el escrito se transforme y adquiera la entidad propia de una obra literaria, exhumándola de cualquier tipo de letanía poética baladí, dejando a un lado el hecho empírico y construyendo un universo personal a partir del concepto abstracto.

El ritmo interno del poema será la guía íntima del poeta sobre la que se sustentará el verso. Así pues, el ritmo vital de Eugenio Padorno hay que entenderlo como una expresión esencial que busca el entendimiento y la compresión de los mundos secretos que habitan en el autor.  Si no entendemos así el texto poético de Eugenio Padorno, no podríamos materializar una valoración certera y objetiva acerca de la obra del poeta.
                                                                              
El verso quebrado ahonda en la necesidad de no sólo marcar un nuevo precepto en la pausa versal, si no de ofrecer una ruptura con la tradición existente y brindar otro orden dentro del plano de lectura. Nutriendo la capacidad semántica del texto y su función comunicativa, así como convidando al lector a una relectura del discurso poético.

Así es como el poeta teje en el poema una nueva estructura, un nuevo baile léxico que termina en unos labios ajados en el mar[6]. Así es como teje el poeta los poemas: un concierto único donde el lector tiene que articular esa nota que, dentro de la sinfonía, sea capaz de abrir aquellas galerías del alma que están ocultas.

Y, así pues, todo se transforma en un elaborado e hilado encaje, para brindarle al lector que los viajes hacia la belleza del poema comienzan en un verso y terminan en el cielo del paladar, invocando sobre la cúpula celeste, que sólo la luz que estalla en el rincón más oscuro del alma se llama poema y que Eugenio Padorno vino para proclamarlo sobre los labios: 


En los hornos del mar (tienes los ojos de hebreo)
las movedizas copas reverberan al fondo
en el camino de gravas
las gaviotas descienden sobre monstruos dormidos
montan los areneros las cabinas jergan
bebidas refrescantes

dioses perros bañistas
petrificados en la intersección única de los días
idos y por venir
arañan la fosca realidad
el hermetismo dórico del domingo
ejercitan el tacto avaricioso sobre cuerdas
de música

danzan vomitan eyaculan
a orillas del acuario
entre los dos extremos de la inmovilidad sujetas
juventud y vejez sin erosión
la imagen de la vida y la muerte
en otros silos cinerarios[7].




[1]Una ética en la estética. Anotaciones sobre el pensar y el vivir en poesía de Eugenio Padorno, de Domingo Fernández Agis, Madrid, 2014.
[2] Ibid.
[3] Ibid.
[4] Poética y Poesía. Joan Margarit, Barcelona, 2010.
[5]Función poética, Jakobson, 1959.

[6] Poemasde.net, Eugenio Padorno, Madrid, 2006.
[7] Ibid.


"El tránsito del íntimo silencio en la obra de Eugenio Padorno", de Guillermo de Jorge.   

Tributo que brinda la Revista Literaria Fogal, coordinado por Iván Cabrera Cartaya.  

La Portada es obra del artista plástico Diego Mille Notario.





lunes, 6 de septiembre de 2010

6º TRATAT DE LA REALIDAT




     TRACTAT DE LA REALITAT (I PART)


Determinar el temps o reconèixer els models espacials als que està subjecte el ser – la teva pupil·la- es l`explicitació formal de la fragmentació del cos en verb. Establir una posició exacta entre els dominis del cos; on es determinant la freqüència amb la que s`emet la paraula – a mes freqüència, mes intensitat, mes capacitat de penetració-. En canvi, aquest criteri no te veracitat si no es capaç de traspassar l`umbral de permissivitat de la matèria: la possibilitat de la negació per part de l`altre individu a establir una relació consubstancial d`interacció corporal o de substancia es un fet que no es pot descartar; tot depèn del camp d`acció dels cossos i la distancia que existeix entre ells (es desprecia el buit; tot cos amb vida es troba en espai hostil)- L`única matèria que ens separa es la pell: el meu camp de gravetat i el radi d`acció dels meus llavis convergeixen en un mateix punt: tu; el resultat inequívoc de la llum:

- estimem,
que el temps ni
l`espai, tenen lloc
a les esquerdes del dolor


Sota els llavis d´Euridice. Editorial Círculo Artístico Cálamo, 2009.
Traducción: David Tarrega López.
Textos: Guillermo de Jorge

domingo, 12 de abril de 2009

5º TRATADO DE LA REALIDAD


TRATADO
DE LA REALIDAD


“Existe un instante en la existencia en el que nada se mueve, todo permanece inmóvil; apenas el movimiento o la transmisión de materia. Ese mismo momento, se presenta sobre este papel: tú, yo, frente a frente, con la única separación de una fina superficie que presume que va a ser un sueño o simplemente el preludio de una presentación de intenciones: me he permitido elegir el sueño como única vía de escape del cuerpo, como búsqueda del orden o de la percepción donde la realidad permanece inquebrantable; donde el mundo se revela de forma legítima.


No se apela a la evasión, sino a la capacidad de proyección que tiene el ser humano de pre – definir un objetivo; materializar la facultad que tiene el individuo de recrear un fragmento presente en el futuro y hacerlo tangible.


Existen los límites; los límites del cuerpo. Y la resistencia del hombre estriba en mantener la mínima posibilidad del sueño: de poder hacer realidad un acto en potencia; de formar material, capaz de ocupar un espacio. El carácter relativo del sueño reside en la distancia que existe entre los labios de un ser y los márgenes de nuestro cuerpo”.

Guillermo de Jorge

4º TRATADO DE LA REALIDAD


TRATADO
DE LA REALIDAD


“Distinguir los espacios a los que están sujetos las infraestructuras del cuerpo, sobre los que cada vez existe menos capacidad de maniobra; volver a encontrar el significado del mundo al que pertenecemos, mientras el tiempo devora la carne - acabar de decidir, improvisando, la organización del día aquel que, exacto, se nació; donde la muerte pronunciada o la continuación del deterioro progresivo del cuerpo -.

La realidad, responsable de las relaciones que se establecen entre la materia y el ser, a veces, endurecen al cuerpo; sin embargo, no es momento, ni lugar para cosechar fracasos – la realidad debe de endurecer, no tiene porque ablandar -.

Me he reservado para la ocasión:

no he venido para desempeñar el papel de un bufón, vacío de sustancia;

he vuelto para interpretar a un ser humano libre, aunque sea a costa de la vida propia.”


Guillermo de Jorge

3º TRATADO DE LA REALIDAD



TRATADO
DE LA REALIDAD


Existe un instante en la existencia en el que nada se mueve, todo permanece inmóvil; apenas el movimiento o la transmisión de materia. Ese mismo momento, se presenta sobre este papel: tú, yo, frente a frente, con la única separación de una fina superficie que presume que va a ser un sueño o simplemente el preludio de una presentación de intenciones: me he permitido elegir el sueño como única vía de escape del cuerpo, como búsqueda del orden o de la percepción donde la realidad permanece inquebrantable; donde el mundo se revela de forma legítima.


No se apela a la evasión, sino a la capacidad de proyección que tiene el ser humano de pre – definir un objetivo; materializar la facultad que tiene el individuo de recrear un fragmento presente en el futuro y hacerlo tangible.


Existen los límites; los límites del cuerpo. Y la resistencia del hombre estriba en mantener la mínima posibilidad del sueño: de poder hacer realidad un acto en potencia; de formar material, capaz de ocupar un espacio. El carácter relativo del sueño reside en la distancia que existe entre los labios de un ser y los márgenes de nuestro cuerpo.


Guillermo de Jorge

2º TRATADO DE LA REALIDAD


TRATADO
DE LA REALIDAD



Realmente,
se nos permite sentir;
comprender que hemos entendido la teoría,
lo bastante convincente:

una vagina artificial,
un sistema especializado,
el éxito...

Sin embargo... imperios,
de golpe, han caído,
se han declarado en quiebra...

sencillamente,
los hombres, en algún momento,
se han dado por vencidos.



Guillermo de Jorge

1º TRATADO DE LA REALIDAD


TRATADO
DE LA REALIDAD



Determinar el tiempo o reconocer los modelos espaciales a los que está sujeto el ser – tu pupila –es la explicitación formal de la fragmentación del cuerpo en verbo. Establecer una posición exacta entre los dominios del cuerpo; donde es determinante la frecuencia con la que se emite la palabra – a mayor frecuencia, mayor intensidad, mayor capacidad de penetración -. Sin embargo, este criterio carece de veracidad si no es capaz de traspasar el umbral de permisividad de la materia: la posibilidad de la negación por parte del otro individuo a establecer una relación consustancial de interacción corporal o de sustancia es un suceso que no se puede desechar; todo depende del campo de acción de los cuerpos y la distancia que existe entre ellos (se desprecia el vacío; todo cuerpo con vida se halla en espacio hostil)-. La única materia que nos separa es la piel: mi campo de gravedad y el radio de acción de mis labios convergen en un mismo punto: tú; el resultado inequívoco de la luz:


- ámame,
que el tiempo ni el
espacio, tienen cabida
en las grietas del dolor.


Guillermo de Jorge