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miércoles, 4 de enero de 2012

RELATOS A GLO. 15º RELATO: SOLO UNA MIRADA.

I


se sucedía sobre la vida conforme iba avanzando la patera; tan solo una brecha entre la soledad, una barra de madera hiriendo nostalgias; el objetivo: perseguir la onda arrebatada por el viento.



cayendo la noche, era inevitable pensar en el mar; cómo tímido cubría nuestros cuerpos; el hombre es un animal en busca de un sueño; aquí, detrás del mar, sólo somos rehenes de nuestro silencio.



nos rige la naturaleza: la libertad. Estamos sujetos a la ley del más fuerte. y aquí el más fuerte es el océano que acaba al borde del labio con sal, arena y hambre.



decepcionaría a la verdad si no dijese que soy un moribundo; soy un hombre hambriento, cuya única condena es haber nacido en África; soy un enfermo del capitalismo, ahogado por una corbata liberal que arrastra a mi pueblo sobre SIDA, guerras y pateras encalladas, en no sé que playa del Mediterráneo



– disculpad, si infectamos vuestro suelo de piel negra, de piel horadada de sangre, y más sangre


,


para que exista el mundo deben de existir dos individuos que estén dispuestos a convivir. – establezco la necesidad del hombre como ser humano




:


no me queda más remedio.



reconozco que soy un individuo encerrado en este mundo; mi castigo: ser un hombre; ser simplemente un hombre al que le han quitado la dignidad de querer seguir estando vivo



- no me equivoco al decir esto -



aún tengo el recuerdo líquido en mi retina de un sueño: ser libre; me aferro a esta ensoñación como un náufrago al dolor – aún estoy vivo y puedo recordarlo- me permito pensar, aún a costa de mi vida, aún sabiendo que puedo acabar siendo un cuerpo a la deriva, un trozo sencillamente humano barrado en unas piedras: isla, al fin y al cabo, sobre la roca.



- intento levantar mi cuerpo, pero no puedo: es el frío que oxida hasta la última gota de sangre. retorno, otra vez, al principio: desplegar las manos en horizontal, como aspas al aire; hundir mis dedos en la arena y alzar al cuerpo: levantarme; pero no puedo: no puedo; poco a poco, mi cuerpo semeja una forma arqueada -



sólo una mirada




:


horizonte son tus brazos; y mi cuerpo ancla sobre esta arena


- he muerto, sin poder decírtelo a la cara-



Fin



Libro de relatos "Relatos a Glo".

Editorial Ediciones Idea, 2007.

RELATOS A GLO. 14º RELATO: AMARTE.


I


...era inevitable mantener la boca cerrada. Privar al individuo de la conciencia de su existencia -

Los

p

á

r

p

a

d

o

s

cayeron

sobre los ojos,

destruyéndose jadeantes,

volcándose en el suicidio del vacío... preguntándose, por no recordar, qué día fue aquel en el que dejaron de ser parte de un hombre

:

de un hombre libre...

- a veces, mantener al cuerpo en pie, supone una lucha mortal del individuo, que combate en esclarecer quién será el verdadero triunfador sobre la materia que le rodea, sobre los objetos que lo bordean. Así, cenit, crepita su vuelo en busca de una razón que le devuelva a la vida -

su cuerpo descansaba sobre el mío

- no culpo a nadie, por no a verme negado amar -

regreso, otra vez, sobre los vivos; cruzo la bóveda celeste como un cuerpo no visible que atraviesa lo tangible.

estoy aquí para luchar, como un mendigo lucha por un trozo de dignidad; así es como hoy me presento al mundo: desnudo, con sólo unos poemas en el bolsillo y un sueño: tú.

dirigirte unas palabras.

dejarse ir en una sola palabra, en un solo gesto: como una nada que bordea el todo, para volver a ser nada, nada sobre la nada que nada sobre el todo

:

pendular, como un reloj lo hace, al borde de la nada

:

esperando a que alguien dé sentido a los pasos de sus agujas.

entonces, ese día apareceré como un rayo de luz sobre la oscuridad de cualquier poema, para decirte que te quiero, que no me dejes nunca, que sigo siendo el mismo, que sigo amándote igual que siempre. Ese será nuestro poema

:

único,

secreto,

privado;

un sueño cerrado por un beso: a solas, a oscuras, en un rincón, escondiéndonos, enrojeciéndote porque te da vergüenza de hacer... - ¿ ya tú sabes...?- lo que siempre hemos hecho... besarnos en soledad, como cuerpos de trigo atravesando labios

.

envuelto en una gota

de ternura

,

palpito insistente sobre tu cuerpo:

soy grieta

,

dolor aún vivo


:

última esperanza que aún se sostiene sobre la materia pidiendo amarte


una vez más.


Fin


Libro de relatos "Relatos a Glo".

Editorial Ediciones Idea, 2007.

viernes, 30 de septiembre de 2011

RELATOS A GLO. RELATO: DEMASIADO TARDE.




I

bajaba por las viejas escaleras de sus neuronas; a orillas de sus párpados encontraba un pequeño castillo de piedra: era su cuerpo,

que se alzaba, impávido, ante la materia.

pertenecía a una estirpe social de hombres pobres; ese era el legado que ostentaba: el único.
día a día,

había emergido entre las calles para volver insistentemente a la lucha: no era algo personal; no le quedaba otra salida.

solía viajar alrededor de la materia en busca de un trozo de pan: varias veces retornaba a casa con las manos vacías;

el día,
a veces,
se tornaba duro.

le gustaba regalar parte de los botines que ganaba en cada una de sus guerras: la sonrisa; y en algunas ocasiones, no cabía en su cuerpo, y la desbordaba por los ojos.

vivía
sólo
,
en las prisiones de su cuerpo; azotando cada uno de los rincones de la memoria:
esconderse del mundo, acobardarse al borde de un cigarro, huir... era todo lo que hacía.
hoy era un día especial. le habían invitado a seguir en la vida; donde encontraría todas las razones por las que dejar de existir.

en sus círculos sociales era uno más de los destacados: lo sabía, y obraba en consecuencia.
en cualquier momento, sabía que no podría dejar de contener más esa situación, y que se le escaparía de las manos. sin embargo, luchar era lo único que sabía, y no iba a dejar de hacerlo: aunque fuese lo último que hiciese.

para no desfallecer, todos los días invadía la calle, con los brazos en aspas y entre los dientes metal, a pugnar, otra vez más, por un trozo de dignidad;

cada vez, sabía que tenía menos capacidad de maniobra.

intentó volver a existir,
pero no puedo;
era demasiado tarde:
el mundo
poco
era
ya
todos los dominios

- las puertas del infierno están abiertas, de par en par:

cualquier mortal lo sabe.

lo único que hace falta para traspasarla
es
haber gastado
hasta el último resquicio que te queda
de vida -
.


Libro de relatos "Relatos a Glo".
Editorial Ediciones Idea, 2007.

lunes, 25 de julio de 2011

RELATOS A GLO. 12º RELATO: ERAMOS CONSCIENTES.




I



había terminado la conversación; el silencio se apoderó del cuerpo.

- sobre la casa, sólo, los pájaros del aire; la noche curvada sobre el labio; el concierto único sobre los ojos de los hombres -

cómplices del silencio, se quedaron pensativos; observando el movimiento curvo del verbo entre la sien; ánonimos, describían en el vacío un nombre: amar.

cada línea escrita en sus mentes, cada idea expuesta sobre sus retinas se desvanecían, lentamente, como un débil impulso que el cuerpo no consigue atrapar.

estamos solos, y éramos conscientes de ello.

el dolor ciega como una terrible espada sobre el pecho.

sucumbimos ante el dolor;

es así de fácil;

el ser en su total medida es hombre; un trozo de lo humano atravesando la materia.

los cuerpos cayeron sobre las sábanas;

volvíamos otra vez a encontrarnos,

frente a frente, como un terrible naufragio en el centro del océano:

éramos desnuda rama al despertar; corazón en vuelo vertical, líquida luz que dormía en unas gargantas: una y otra vez, en forma de palabra, fuimos y volvimos, como la sangre, de golpe; como una ligera luz, como un cuchillo inagotable, donde la noción del día o de la noche no existía;

aún en la boca de la noche, meditadores, ante el Dios, volvimos a escribirle
al viejo poeta:

sólo quedabas tú,

arrasar las abruptas columnas que sobre nuestros cuerpos ondeaban; hacer estallar la noche, húmedamente, entre sus dominios, mientras los labios a contra labio se abren paso sobre los cuerpo, exhalando sobre cada centímetro de piel conquistado, derrotando cada región que sobre el cuerpo se alzaba.

RELATOS A GLO. 11º RELATO: ÚLTIMA FRONTERA.



I



situado a pocos kilómetros de la frontera, entre el hambre y la sed; el tiempo entre los cuerpos atravesaba sus huesos hasta dejarlos exangües; la línea que delimita la materia de la sustancia se llama hombre: único animal capaz de discernir entre la nada y el ser, entre la materia y la luz;

entre la arena y el aire.

el ser puede soportar haber sido engullido por la materia; sin embargo, la dignidad es una de sus únicas posesiones sobre las que no tiene la absoluta autonomía como para poder venderla, sustraérsela a algún individuo o desposeerse de ella, como si de un objeto fuese. El hombre tiene precio; su felicidad, su alegría, sus ilusiones... todo gira alrededor de la materia. Sin embargo,

la humillación

no tiene cabida entre los dominios del dolor.

hemos vistos a miles de cuerpos hacinados unos encima de otros al final de un genocidio o al terminar una gran guerra;

después de haber pasado tanto tiempo, parece algo cotidiano volver a ver aquellas imágenes, mantenerlas en la retina;

a pesar de ello, se desvela en todo como dios no ha existido entre la pólvora; cabe de esperar, entonces, una mínima posibilidad,

un mínimo átomo de luz que mueva la sombra .

- pasan las horas y sigo sin creer en nada; sólo en el hombre, como única salvación de los cuerpos -.

podemos aspirar a poseer el aire, la materia, el todo... sin embargo, no somos capaces de detener a la memoria, ni al hombre en su afán de conquistar todos los dominios que le rodean. Yo pertenezco a uno de esos dominios, como tú o como cualquier otro que se precie a seguir respirando; cuya aspiración sea seguir estando vivo.

ahora sólo nos queda el sueño: un silencio sepulcral

que se abre paso entre la sien:

dolor, caos; éxodo de la memoria entre el hombre, que no se detiene.

si embargo, no he venido a alimentar mis esperanzas con el miedo.


soy dolor, a secas; carne aferrándose a los huesos; este grito que proclama sobre estas líneas:

aquí ha venido un hombre a vivir y a amar, aunque sea a costa de la vida propia.

este es todo el legado que como hombre poseo: mi libertad y tus labios: última frontera entre el hombre y la destrucción.


“Operación India / Foxtro - Irak"
CONAPRE – PLUS ULTRA III

Contingente de Apoyo al Repliegue.

Brigada de La Legión.
El autor Diwanya - Irak. 2004.

sábado, 28 de agosto de 2010

RELATOS A GLO. 10º RELATO: HE VUELTO.


I


era una noche,

simplemente, una noche: azul.

septiembre llegaba, se podía ver en las piedras,

en las rocas...


jamás podré comprender, como el ser es capaz de crear una acción que puede aislarle de la realidad que le rodea, que incluso la propia materia es incapaz de despreciarse a sí misma de esa manera, y sentirse tan solo espacio, objeto, incluso vacío: una leve semblanza de algo que no existe: silueta,


desde la ausencia, por ejemplo,


sólo se debe de alzar la cabeza un día cualquiera en esta ciudad que emerge como un animal goteando humano, y ver el verdadero drama:


somos un elemento más dentro de sus fauces

y no tenemos capacidad de maniobra, ni siquiera

un refugio, un cuerpo que logre


sostenernos.


ojalá fuese que la única enfermedad que me devorase fuese la del hombre contra mi propio hombre, ojalá... y que sólo las calles fuesen una lengua de asfalto donde mi cuerpo acabase entre los dientes de una mandíbula llamada soledad.


he decidido romper melancolía,


y atreverme una vez por todas.


he vuelto hacia ti con el firme propósito de no decaer,

con la exacta certeza de quien se sabe ganador.


he vuelto para decirte que te amo, irrefutablemente.


Fin



Libro de relatos "Relatos a Glo".
Editorial Ediciones Idea, 2007.

sábado, 24 de octubre de 2009

RELATOS A GLO. 11º RELATO: SOBRE LOS BRAMIDOS ESTÉRILES


sobre los bramidos estériles



I


todo era una ilusión: incluso la vida.

acaecía con su cuerpo toda la materia que le inundaba alrededor; así era como se había creado a lo largo de la historia: como una enorme mentira en las puertas del abismo.


todos los días volvía al mundo anónima contra el vacío de los cuerpos.

no conocía a nadie; no se reconocía en ningún lugar.

dormir,
descansar,
vivir
se hacía una pesadilla inagotable que nunca terminaba.

había confiado la custodia de toda sus ilusiones a un trozo de pan y a un futuro llamado inmigración.

en su viaje,
desde el infierno a las cloacas:
patera moribunda anclada entre su sien: cadáveres, puertos, hombres, y más hombres: hambre en alta mar; y soledad

,
soledad arrancado hasta el último ábside de sus huesos.
esa era su cruz,
blanca sobre su sangre;
No existiría una vida siguiente; lo sabía: morimos en el mismo instante en el que lo aceptamos.

todos los días, se levantaba de la cama, preparaba su cuerpo para pugnar una vez más y se abría paso entre la multitud; y como de costumbre, el hambre seguiría azotando la sien – aún después de tanto viaje -

su habitación: un motel de carretera en el infierno, llamado sida.
un sueño: sobredosis

y un paraíso;

quedaba ya menos camino para regresar a casa; la muerte asecha en cualquier esquina; lo anunciaba el galope del caballo entre sus arterias.

el sexo de la noche volvía a poner precio a sus víctimas; mañana, como siempre habrá plexiglás apurado en una barra de bar, ropa de diseño y algunas monedas en el bolsillo... así comenzará una batalla de tras otra, una noche más, al borde de una carretera entre sudor, frío y semen entre los labios:

ya no habrá lugar para llorar sobre los bramidos estériles de los neones.



Fin

domingo, 20 de septiembre de 2009

RELATOS A GLO. 9º RELATO: MIS NOCHES SIN TI


mis noches sin ti

I

el tiempo pasaba, y mi cuerpo – recluido en una celda llamada memoria – se resistía aún a la lucha sin cuartel de los días.

ahí todo es posible, incluso el vacío:

ahora
ya solo queda
vivir

,
aún sabiendo que este hecho es lo único que verdaderamente nos pertenece.

voy a dejar a un lado la materia; no quiero establecer mi cuerpo en espacios temporales.


la verdad: el tiempo se revela ilegítimo a cada uno de los seres humanos que habitaban en mi cuerpo;
no podía huir de ellos,
sencillamente;
les pertenecía,

sin duda.

estaba sujeto a cada uno de sus caprichos.

la realidad,
la única:
la elipsis que mi cuerpo quería dibujar era acaecer en cualquier calle, en cualquier lugar... como un humano

, nada más.

sin embargo, el cuerpo tiene autonomía propia; es sustancia, al fin y al cabo, que se revela como un impulso incontrolado que se deforma, y sigue girando alrededor de la materia o de un núcleo; el cuerpo no nos pertenece, recordad; sólo es nuestro el movimiento: su desplazamiento en el espacio.

hacía ya millones de latidos, en la que esa era mi lucha, la única:

afrontar la soledad en mi viaje hacia la muerte.

el tiempo muere, poco a poco, entre las manos del cuerpo; y en cada una de sus grietas huye el dolor, súbito, hacia el vacío de una copa de gin tonic a media noche;


así son mis noches sin ti: una huída continua por las calles del dolor; arrastrando al cuerpo, con un trozo de muerte entre los párpados.
así
son
mis noches
sin ti,
amor.

- en cada sonrisa de un niño, se encuentra agazapado un hombre dispuesto a luchar: yo residí alguna vez en uno de ellos, aunque ahora
no me reconozca
en ninguno -

alzo
al verbo
entre el paladar
para volver a proclamar tu nombre; sin embargo, todo vuelve a ser dolor a mi alrededor, incluso el aire.

destruyendo hasta el último resquicio de mi ser que me devuelva hacia ti otra vez, y dejar, por un momento, la noción de esta tormenta que azota las provincias de mi piel; ese
es mi lamento:
el último.


quizás es tarde para decirte que te quiero.


pero
no importa
,

este impulso incontrolado sigue su cauce por las arterias, sin atender a nada más, que al deseo furtivo de volver a tener tus labios; de volver a ser humano entre tanto asfalto y edificios de cemento coronando mis sienes.

he vuelto
desde el infierno, para proclamar que te quiero, simplemente; he vuelto para encumbrarte como mi única heroína sobre este mundo aluminado que se abre sobre mis manos.

no me queda
nada más
que tu recuerdo
y mis ansias por verte recorriéndome en cada uno de los centímetros de mi ser que habitan en mis venas.

la tarde ha caído, y con ella mi cuerpo sobre estas calles. y aún me quedan las ganas de mis ansias por verte:


te quiero,
sí

,
como el abismo que existe en las sienes de un loco que busca en la muerte advertir el poema final:
volver,

volver a encontrarte

de nuevo.

Fin

viernes, 14 de agosto de 2009

RELATOS A GLO. 8º RELATO: EL PASO ATURDE DE LOS DÍAS


I

estaba sucio.


- mi cuerpo: sórdida materia que sobre la tierra emergía -.


aún podía contener el olor de la pólvora entre las mandíbulas; mis manos vacilaban con la arena del desierto entre los dedos... y poco a poco, cada grano que se deslizaba por mi mano, huía de la verticalidad
súbito
hacia el suelo.

-a veces, la tierra recuerda sangre en todos sus dominios: la sien;

y se hace difícil discernir entre la realidad y la materia; a veces, y sólo a veces, se hace imprescindible morir:


cuando no queda
más remedio -




esta sensación,
aquí
en el desierto,
sola
llegaba hasta dentro;

parecía como si el verbo quisiese salir, y gritar; por un momento, el sonido de las ametralladoras dejó de existir; otra mañana más
,
me decía:

sigo vivo.

me contuvo un poco; bajé la cabeza, pensativo, y tras meditar sólo pude ser capaz de dejar un lugar en la memoria para el silencio.

estaba sólo;
esperando un impulso que me devolviese a la vida.

un poco después, la sed arremetió contra los márgenes de la garganta, contra las provincias de la piel


,
dejándolas exhaustas,
sórdidas,
torvas

encías entre el paladar:
la sed se hacía casi incontenible entre los dientes.



la ciudad fue arrasada:

cumplimos nuestro objetivo;

desde ese entonces, toda posibilidad de volver se redujo a temor; a dolor, al fin y al cabo, entre el cuerpo

- duelen los huesos cuando el hambre te martilla la sien y sólo ves desierto, sed y HK entre las manos;

lo sé:
mis labios-cuartearon-cada-palabra-que-articulé -

la muerte pasa;
el dolor no:

es el resultado inequívoco de la existencia;

la agonía
lo único que hace es destruir la quietud entre el cuerpo y el fusil

,
entre el hombre y el silencio.


espero

la última orden.

las calles están vacías; ni un solo cuerpo alrededor de la materia;

sólo silencio

y dolor
,

dolor encendiendo las últimas farolas de la tarde
que aún
quedan en pie.



“Operación India / Foxtro - Irak
CONAPRE – PLUS ULTRA III
Contingente de Apoyo al Repliegue.
Brigada de La Legión”.


El autor.
Diwanya - Irak. 2004.

domingo, 19 de julio de 2009

RELATOS A GLO. 7º RELATO: ESTOS SON MIS DOMINIOS


ESTOS SON MIS DOMINIOS



I


me atormentaba la idea de salir de casa.

el cuerpo era el único refugio donde poder descansar.

temor
era el verbo que deambulaba en la memoria;
temor,

como un terrible puñal clavado en el pecho.

estremecía solo pensar en ello; a cualquier hora, en cualquier momento,

en cualquier lugar.

la sien, a veces, parecía que iba a estallar:
bomba de relojería agitada dentro de este maldito metal, que supura dolor, dolor y más dolor entre los huesos - un esfuerzo... que podía suponer, en tan solo unos segundos, la destrucción de la conciencia; la destrucción de este mundo que giraba sobre mis ojos -

vivía en un pequeño apartamento, de apenas unos treinta metros cuadrados, en una pequeña ciudad a las afueras.

la vía férrea rajaba en dos partes a la ciudad, y los domingos por la mañana me trituraba el celebro, sin más; y como un pulmón de acero excretando esquirlas, las vías del tren servían para comunicarme que otro día más seguí allí, con el corazón palpitándome entre la garganta y buscando no sé que cosa llamado norte.

a veces, empeoraba de salud; causa que facilitaba ingerir una o dos aspirinas a la vez, sin pausa: con cerrar de mesilla de noche, manta ocultando todos los territorios de mi cuerpo, persianas bajadas del dormitorio y un minuto de silencio, por favor - no aguanto más este ruido que me secciona la sien -.

- acordaos de mí; el próximo fin de semana: botellón; y vomitaré así mi cuerpo en cualquier plaza de esta desierta ciudad; y alzaré mi puño derecho proclamando libertad; libertad para poder terminarme de beber esta botella, y poder excretar mi ira en cualquier portal. Os lo aviso; marcaré así mi territorio y mis ansias de dominio; esta es mi ultima voluntad: Madrid, 7.00 a.m; cualquier lugar donde poder morir.


Fin

viernes, 3 de julio de 2009

RELATOS A GLO. 6º RELATO: SUBORDINADO.




SUBORDINADO


I




había de terminado de observar todo aquello que se interponía
en su retina;

un estudio preliminar de los dominios que iban hacer delimitados por su cuerpo.

había pasado cerca de cuatro años contemplando las regiones del dolor: todos aquellos territorios alrededor de su cuerpo.

contribuir a la explotación del éxito de ese trabajo, suponía trascender más allá de los objetos; describir la realidad que existía oculta detrás de la materia, sin haber palpado nunca más allá de los márgenes que limitaban la existencia del objeto matérico;

su máxima aspiración personal era no sobrepasar la honesta ambición de la satisfacción de transgredir la sustancia
.


sus ojos:
la frontera entre la verdad y el verbo.


todas las mañanas, hacía lo mismo.

destacaba un rayo de luz de su pupila entre los párpados; el objetivo: hallar vida fuera del cuerpo. hacía tiempo que había olvidado la textura de la tierra
,
húmeda

entre unas manos; el contacto del aire a quemarropa contra su piel: último vestigio
éste

del movimiento del ser;



su temor: buscar, otro día más, sus derrotas entre las sábanas.

- el espacio donde el ser humano cae es el resultado de la acción del individuo sobre la materia; es donde gira el cuerpo, corpóreo de luz, declinando el sueño, hasta la llegada de unos brazos: una enfermera, también es un elemento válido para el desarrollo de esta acción: toda partícula gira alrededor de un cuerpo -

desnudarse a contra labio, hallando lo infinito de la existencia:
la vergüenza
;

centímetro a centímetro, hasta desbordarlo por los ojos, por el alma, por las manos; podría ser evitable si tuviesemos la capacidad de fuga o de evasión que tiene el aire después de haber constituido al verbo

- esta vez, soy humano, y no me queda más remedio-

- el hombre es el único animal que choca dos veces con la misma piedra: y esa vez la piedra se llamó: alcohol, diesiocho años, coche y paraplejia;

mi cuerpo, subordinado a una cama de hospital, se desborada sin límites, en busca del misterio de la luz:

hubiese pedido ser un rubor al borde del labio y rectificar; o que me dijesen: tranquilo, todo ha sido un sueño; y despertar luego;

y sin embargo, mi cuerpo sigue subordinado a una cama de hospital:
inmóvil
,
exacto;
cumpliendo con su cometido:

ser un objeto al borde de la luz.


Fin

sábado, 6 de junio de 2009

RELATOS A GLO. 5º RELATO: YA ERA BASTANTE


YA ERA BASTANTE


I




había terminado de pensar

- que ya era bastante -

y había pasado cerca de dos minutos;
para completar la acción, se dispuso en reflexionar todo aquello que, bajo su honesto punto de vista, había sido importante:

la vida – exclamó.


a las afueras de esta muralla llamada memoria, quizás no exista siquiera la conciencia de vivir. Quizás, en este momento, me debato entre la existencia: seguir hacia delante o dejar de luchar, sin más – este es sin duda un buen principio para empezar a conocernos mejor – pensó


:
el llanto es la frontera del dolor.


pertenezco a una estirpe que sólo busca la salvación en unos labios: a veces, carmín de carretera; otras, un color tenue llamado piel.

los años no pasan en balde; mis huesos, esta estructura que aún sujeta a este cuerpo, es el único testigo que aún me queda.

me reservo la posibilidad de la reflexión; a esta edad puede ser un paso infranqueable; ya no hay retorno, recordad


:
sólo queda soportar al cuerpo, que ya es bastante.

lo único eterno que existe, en este momento, es el tiempo azotando los márgenes de los cuerpos
,
incansable.

a veces,
se hace imposible ser
,

simplemente.




y el silencio se torna como un amigo irrepetible que te sigue a todas partes: intentas huir de él, pero no puede: no puedes; te atraviesa la sien,
como una bala,
directamente al centro del dolor;
sepulcral,
secreto.

en la habitación sólo queda un recuerdo
:
tú
;

última razón que me hace seguir vivo.



sin embargo, silencio es sólo lo que encuentro: vacío visceral que estrangula la última sílaba:
tú

;
y se hace inevitable retornar al principio: soledad.
no he venido a implorar por algo que ya no existe, sino a proclamar algo que aún vive

:
yo,



este presagio que aún pueblan estos labios.



Fin

RELATOS A GLO. 4º RELATO: SENTIR SER HUMANO


SENTIR SER HUMANO


I




yacía,
simplemente:
yacía
;
ya era bastante esperar algo más de esta vida;
emergía, sí... pero siempre con el puño alzado, como una enramada de luz hacia el infinito; sosteniendo, por momentos, entre las manos al verbo; única verdad que se perfilaba sobre el hambre.

arriba, sobre nuestras cabezas, impetuoso, el sol, algunas veces; otras, cartón, papel de periódico, o, con suerte, chute sobre manta rota contando las horas para un nuevo amanecer; esta vez, sobre el Barrio Cuesta Piedra o Juan XXIII, según el espacio, donde la caída del cuerpo el día anterior –

la verdad
:
nunca sentí ser humano;
ni siquiera cada vez que mi cuerpo se convertía en mano extendida en busca de limosna: en una avenida, al salir de un supermercado o en un parking lleno de coches y sin ningún ser humano alrededor-. he dejado de creer en dios, creedme
:
no existe dios entre la heroína.


dejan entre ver la grandeza del ser humano con la construcción de majestuosas catedrales, iglesias barrocas alzadas invictas sobre los ojos de usu fieles, ermitas solitarias al borde de un acantilado: mi vida sí es un precipicio sin retorno:

es cierto
;

sin embargo, como una estaca atravesando un corazón, mendigo un céntimo en una de sus puertas

–ya ni siquiera soy capaz de conmover un átomo de luz entre la sombra -

he intentado volver a ser persona; lo intento cada mañana que me levanto de la cama, y apuro un cigarrillo antes de salir a la calle a luchar – ahora, la libertad se llama metadona, pero no sé hasta cuanto va a durar este contrato entre realidad y verbo – lo ignoro, como ignoro mi condición de ser humano cada vez vuelvo a retornar al filo de una aguja.

no busco la salvación, ni el perdón;
no quiero nada de nadie.

sólo quiero sentirme, por una vez, un hombre libre en busca de un sueño.


Fin

miércoles, 6 de mayo de 2009

RELATOS A GLO. 3º RELATO: UNA SÍLABA.




UNA SÍLABA


I




sus ojos: brecha en la oscuridad
,
luz.

en ese momento, las sábanas cubrían nuestros cuerpos;
vuelo, al fin, sobre la materia;

tras articular siempre las mismas palabras, una sílaba atravesó la habitación... algo que no parecía origen de la lengua de los hombres, y cuyo significado sólo quedaba legitimado al cuerpo y a las grietas del dolor.

su cuerpo temblaba, sin sentido aparente, y se acercaba hasta donde me encontraba,

l e n t a m e n t e,

dejando como única separación al silencio entre nuestra piel.

su respiración era cada vez más profunda y pausada;

dejando entre cortado el

a
i
r
e
;
espacio,
este último,
donde parecía advertirse.

antes de que perdiese la conciencia como individuo autónomo, logré volver donde la caída,
donde los ojos

y sola una razón
:

ella.


he vuelto, otra vez más, a


c
a
e
r

en nos,
tre tus ma


como un atardecer incuestionable sobre octubre.




Fin

RELATOS A GLO. 2º RELATO: HE VUELTO.


HE VUELTO



II


era una noche,



simplemente, una noche: azul.

septiembre llegaba, se podía ver en las piedras, en las rocas...

jamás podré comprender, como el ser es capaz de crear una acción que puede aislarle de la realidad que le rodea, que incluso la propia materia es incapaz de despreciarse a sí misma de esa manera, y sentirse tan solo espacio, objeto, incluso vacío: una leve semblanza de algo que no existe: silueta,
desde la ausencia, por ejemplo,
de tus labios.

sólo se debe de alzar la cabeza un día cualquiera en esta ciudad que emerge como un animal goteando humano, y ver el verdadero drama:

somos un elemento más dentro de sus fauces
y no tenemos capacidad de maniobra, ni siquiera un refugio, un cuerpo que logre sostenernos.

ojalá fuese que la única enfermedad que me devorase fuese la del hombre contra mi propio hombre, ojalá... y que sólo las calles fuesen una lengua de asfalto donde mi cuerpo acabase entre los dientes de una mandíbula llamada soledad.

he decidido romper melancolía,

y atreverme una vez por todas.

he vuelto hacia ti con el firme propósito de no decaer,
con la exacta certeza de quien se sabe ganador.

he vuelto para decirte que te amo, irrefutablemente.



Fin

sábado, 18 de abril de 2009

RELATOS A GLO. 1º RELATO: LA BÚSQUEDA.


LA BÚSQUEDA



I




tierra
:
cuerpo, al fin, sobre los ojos;
este trozo de hambre que llevan mis labios: tu nombre.

empiezo a dibujar verbo, hacia ninguna parte... cada línea escrita, cada sílaba articulada se desvanece en el vacío; el tiempo, implacable, acelera el deterioro del cuerpo, y con él, el último reducto para la existencia de la memoria: la vida.

pertenezco a todo aquello que me rodea: a la nada; súbito cuerpo soy ante la tempestad, ante esta soledad que brama sobre mi pecho. He vuelto a buscarte, como siempre, como quien busca una canción imposible al borde del labio.

seré sincero: mi voz es el éxodo de mi cuerpo; caos, origen del dolor. me presento descalzo ante ustedes: cuerpo que, sobre el espacio, sólo materia es; un trozo de hombre entre ríos de asfalto en busca de un nombre; aquí el cemento es inmaterial; muro sobre la sien, cárcel para este cuerpo que proclama libertad; no puedo avanzar sin ti, sobre el metal; soy una marioneta que se aferra a una mano; un náufrago asediando el vacío con su cuerpo.




Alzheimer es tu nombre, y he venido, otra vez, a luchar contra ti.




Fin